La determinación. El trabajo de un taxónomo.

De la entrada anterior puede parecer que un taxónomo está constantemente describiendo nuevos taxones, pero eso está muy lejos de ser la realidad. Grandes taxónomos han pasado toda su vida sin describir nuevas especies, sino ordenando el conocimiento generado por la comunidad científica. El trabajo diario más habitual es determinar o identificar táxones. La determinación es la disciplina que ubica a un organismo desconocido dentro de un taxón conocido del sistema de clasificación, a través de sus caracteres diagnósticos. Dicho de otro modo, determinar un organismo es identificar la categoría taxonómica, reino, filo, clase, orden, familia, género, especie, subespecie, etc., que le pertenece. Para realizar esta labor es necesario o bien conocer de antemano el organismo que necesitamos identificar, conocer el taxon, o manejar las herramientas necesarias para llevar a cabo la determinación. Estas herramientas son las claves de determinación o claves taxonómicas. Una clave de este tipo utiliza los caracteres diagnósticos de cada organismo para, de manera generalmente dicotómica, llegar a conocer a qué taxon pertenece. Pongamos un ejemplo sencillo.

(de Marina Lenguas Francavilla y Javier Ricardo Garcia de Souza, Caracteres taxonómicos y claves de identificación. Repositorio de la Universidad Nacional de La Plata) (https://sedici.unlp.edu.ar/bitstream/handle/10915/177190/Documento_completo.pdf?sequence=1&isAllowed=y)

En el ejemplo los taxones que determinados mediante esta clave son A, B, C, D y E, y los caracteres taxonómicos empleados son 1, 2, 3 y 4.

Para hacer una buena clave esta debe basarse en caracteres invariables, a ser posible cuantitativos. No basta con utilizar, grande o pequeño, sino menor de 20cm, o mayor de 20 cm, por ejemplo. La calidad de la clave dependerá de la bondad de los caracteres utilizados en ella. Las claves suelen ser regionales (clave de las plantas de Canarias, de las mariposas de Tenerife), de un taxon concreto (clave de las plantas de la familia de las compuestas, de un género concreto), de un tipo concreto de plantas (árboles de la Península Ibérica, de plantas medicinales), etc.

La tarea de un taxónomo será más efectiva no sólo si conoce un gran número de especies, sino si maneja de forma adecuada las claves existentes. Fiarse en exceso de la memoria o seguir simplemente la idea más habitual, produce errores de determinación que pueden ser importantes. 


Traemos aquí el caso de Tolpis barbata en Canarias.

Desde hace muchos años en la bibliografía botánica de Canarias aparecen referencias a este taxon, citándose en multitud de obras sobre fitosociología, catálogos florísticos, etc., etc. Como tal apareció en la primera check-list de la flora canaria (Eriksoon, Hansen y Sunding 1974), y los principales catálogos y bases de datos de la flora insular la señalan así: Tolpis barbata (L.) Gaertn. Este taxon inicialmente linneano, fue descrito con más detalle por Josephi Gaertneri, en 1791 (Fruct. Sem. Pl. 2: 372), de donde se extrae su descripción y la ilustración que presentamos a continuación.


En ambas partes del protólogo se indica la forma de sus frutos (aquenios o cipselas), cilíndrico con una corona de dientes en su ápice (vilano o pappus) y, en los frutos procedentes de las flores del disco, con dos setas con dientecitos (figura D en la ilustración). Este carácter diagnóstico es muy importante para la clasificación de las plantas de la familia de las asteráceas a la que pertenece esta especie.

Una clave moderna muy apropiada para determinar este taxon y separarlo de los más similares, es la que se presenta en la obra Flora Ibérica, en su volumen 16, parte II.

Esta clave está pensada para las especies del género Tolpis presentes en la península Ibérica, por lo que no aparecen las especies endémicas de Canarias con las que no se puede confundir por ser Tolpis barbata una planta anual, frente a las endémicas que son leñosas en la base y por tanto perennes. Lamentablemente no existe una clave de todo el género aplicable a las Islas. Pues bien, si ustedes salen a pasear por nuestros campos, en zonas de medianías soleadas, en bordes de caminos y zonas cultivadas, encontrarán fácilmente en esta época la siguiente planta:


Si tienen curiosidad y quieren saber a qué especie pertenece, sabiendo de antemano que es anual y que pertenece al género Tolpis, podría utilizar la clave anterior para identificarla. Los caracteres que debería conocer de la planta, según la clave, serían: tamaño de la corola de las flores externas, color del capítulo, pedúnculos de los capítulos centrales, tamaño de las anteras y número de setas de los aquenios y su tamaño. Para obtener esta información necesitamos una lupa binocular y un poco de paciencia. Y estos es lo que vemos en la planta recogida:

  • ·         Tamaño de la corola de las flores externas: unos 7 mm


·         Color del capítulo: concoloro (un único color)

  • ·         Pedúnculo de los capítulos centrales: rectos

  • ·         Tamaño de las anteras: menos de 2 mm 

  • ·         Setas de los aquenios o cipselas centrales: 4 setas de entre 2 y 3 mm

Con esta información volvemos a la clave que vamos a utilizar y vemos a qué especie nos lleva. Y resulta que es Tolpis umbellata, no T. barbata. La primera impresión es que hemos encontrado una especie que no estaba citada hasta el momento, pero esto no es así. Otros autores anteriores ya habían llegado a una conclusión parecida, pero a veces han utilizado el taxon Tolpis barbata subsp. umbellata (Bertol.) Jahand. & Maire (in É.Jahandiez & al., Cat. Pl. Maroc 3: 828 (1934)), para estas plantas. Varios botánicos que han trabajado en Canarias (G. Kunkel, A. Santos, V. Voggenreiter, J. F. N. Bornmüller, etc.), han nombrado a las poblaciones canarias de esta planta como T. umbellata o T. barbata subsp. umbellata. Pero curiosamente se ha preferido seguir utilizando el taxon erróneo para nuestros catálogos. Utilizar umbellata como específico o subespecífico es una cuestión de criterio, que se puede seguir o no (en las bases de datos internacionales más importantes, POWO, FOW, GBIF, y en las obras florísticas actuales más utilizadas se consideran especies diferentes), pero no se debería seguir empleando T. barbata como taxon para incluir en él las poblaciones canarias de esta planta. De hecho, los autores del capítulo dedicado al género Tolpis en la Flora Ibérica, S. Talavera y M. Talavera, dicen sobre estas plantas canarias lo siguiente:

Y este error de determinación puede tener efectos en su gestión o en su uso en trabajos científicos filogenéticos (Mort et al. 2010, por ejemplo), ya que mientras T. barbata es autoincompatible, T. umbellata es autocompatible, lo que favorece su progresión.

Eliminar estos errores de determinación es una tarea poco llamativa pero muy importante para “limpiar” las bases de datos actuales y manejar una mejor información con la que llegar a conclusiones más sólidas y reales en los trabajos que las utilicen.


Referencias bibliográficas:

Mort, M.E., Crawford, D.J., Archibald, J.K., O'Leary, T.R. and Santos-Guerra, A. (2010), Plant DNA barcoding: A test using Macaronesian taxa of Tolpis (Asteraceae). Taxon, 59: 581-587. https://doi.org/10.1002/tax.592022

Eriksoon. O., A. Hansen & P. Sunding, 1974.- Flora of Macaronesia. Check-List of Vascular Plants. Umea: pag. 58.

Talavera, S. & Talavera, M. 2017. Tolpis, in S. Castroviejo (coord.). Flora Ibérica. Vol XVI (II): 1322-1328.

 




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